miércoles, 29 de octubre de 2014

Calaverita a Francisco

Estaba Francisco sentado sin poderse mover
Porque la calaca que la correteaba
En sus brazos fue a caer
Dijo la calaca: ¡no corras tanto!
Aunque no lo quieran creer
Sin intención la abrace 
Pues las tuve que sostener
Por eso ando asustado
Y sin remedio moriré
De pronto la muerte dijo:
No te estaba persiguiendo,
¡Al camión sí y se me fue!
Pero ya me iré caminando,
Pues hasta el dinero lo tiré
De ninguna manera amiguita,
Yo vivo aquí cerquita
Y un aventón te daré.
Y al camposanto la llevé;
¡Ay Muerte traicionera yo mismo me entregue!

Día de muertos

Hoy día la muerte nos llama, A hombres y mujeres por igual Todos sin olvidar, mendigo o sultán De uno a uno -¡Qué memoria tan fatal-, Cada día que pasa ya debemos Los que nos vamos a librar, Solo recuerda que también los hay A quien te puedes llevar No me creas a mí, Quien soy yo para recomendar Si quieres no te los lleves Solo quítales lo pendejo Líbranos de este mal,   Algún día, su cruel designio Ya nos alcanzara, Por pendejo o por recomendar.