miércoles, 24 de abril de 2013

Cuando la vida te sonrie

"Tenían pocas cosas en común, sus edades eran distintas, sus maneras de caminar no coincidían y mucho menos la estatura (él para besarla tenía que agacharse o de lo contrario ella encontrar un murito para parase y llegar al puerto de su boca) casi nunca pensaban igual, tenían ideas muy diferentes, él era dueño de sí mismo, ella segura de si misma. La vida les sonreía, (esa era una de las pocas cosas que podían compartir) y bueno sus manos, parecían haber sido hechas como piezas exactas para encajar una con otra, y así les devolvían la sonrisa a la vida, con los dedos entrelazados y mirando a la misma dirección, como quien espera más de lo que tiene".

No hay comentarios:

Publicar un comentario