miércoles, 28 de marzo de 2012

El ateo (cuento)


Abel muy ateo estaba
nunca creyente en milagros,
y al tiempo de morir su suegra
al amanecer  la velaba,
cuando de un golpe el ataúd
negro y pesado suspendido
en el aire quedaba
a treinta centímetros
del suelo la caja volaba   
El piadoso yerno se horrorizo.
“Oh venerable suegra”, suplicó 
“no destruyas mi fe”
“¡Es imposible el milagro!”.
El ataúd, entonces descendió
lentamente y el yerno se recuperó. 
FJTI

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